TEXTO:          SOFONÍAS 1.14-18             MIERCOLES 5-04-2023

TEMA:            El día que el mundo será destruido.

INTRODUCCIÓN:

Sofonías termina el capítulo 1 describiendo el juicio del Señor de una manera culminante.

Después de advertir que el día del juicio del Señor le iba a sobrevenir pronto a Judá y que tuvo lugar en el año 586aC, Sofonías usa también imágenes vívidas para describir cómo será el juicio final del Señor sobre la tierra. Sus palabras pintan un mural de juicio y de ira que no debemos pasar por alto.[1]

I           CERCANO ESTÁ EL DÍA GRANDE DE JEHOVÁ

Sofonías 1:14 (RVR60) Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente 

A.   Sofonías presenta aquí su tema: el día del Señor. Aquí él lo llama “el día grande de Jehová”, para diferenciarlo de cualquier otro día preliminar de juicio que pueda suceder durante la historia del mundo[2] 

B.   Sin embargo, el tema principal es que el día se acerca. Estará aquí antes de que nadie lo espere. Hay poco tiempo para prepararse. “cercano y muy próximo

C.   Éste es el mensaje que el Señor ha dado en todas las Escrituras a través: de sus apóstoles, de sus profetas, y de su propio Hijo. En realidad, las últimas palabras de Jesús que se han registrado en la Biblia en Ap. 22.20 son “Ciertamente vengo en breve”[3].

D.   Dios menciona todo esto con tanta frecuencia debido a que su pueblo necesita escucharlo una y otra vez. Dios y nosotros, no tenemos el mismo concepto del tiempo.

E.   El sentido espiritual se debilitaría sin el constante recordatorio que hace el Señor de que el fin se acerca[4]. Nos volveríamos como los incrédulos burlones que Pedro menciona:

2 Pedro 3:3–4 (RVR60) — 3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

Con la ayuda del Espíritu del Señor decimos confiadamente: “El final está muy cerca”. Ese día está cerca en cualquier momento y a todo momento: en los días de Sofonías, en los días de Jesús, en los días de Pedro y de Pablo, o en nuestros días.[5]

II          EL DÍA GRANDE DE JEHOVÁ SERÁ DE ANGUSTIA PARA TODO EL MUNDO

Sof. 1.15 Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, 16 día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres.

A.   La ira del Altísimo sobre los pecadores  se describe con las palabras angustia … aprieto … alboroto … asolamiento … tiniebla … oscuridad … nublado … entenebrecimiento[6 

B.   Cuando los soldados babilonios irrumpieron en la ciudad, los habitantes de Jerusalén experimentaron angustia y desolación; sus casas fueron destruidas, y el cielo se oscureció por el humo de los edificios que fueron quemados.

C.   Las tropas babilónicas se apresuraron para conquistar, matar y violar. Hicieron sonar trompeta, lanzaron sus gritos de batalla y no sólo atacaron Jerusalén, sino que también destruyeron otras ciudades fortificadas de Judá. Los soldados que estaban en las altas torres, que generalmente eran defensas contra el enemigo, quedaron sin protección[7]

D.   La Biblia menciona el juicio universal con mucha frecuencia. Lo que comenzó como un juicio por el pecado sobre el pueblo del Pacto del Sinaí, va a abarcar a todos los habitantes de la tierra con consecuencias fatales[8]

F.    Jesús también habló de este día final: Les instó a velar “porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene”. De hecho, Jesús sólo pudo decir: “De aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre”. Tanto Sofonías como Jesús están diciendo que el final de los tiempos es inminente y que siempre deberíamos estar preparados para ese día.[9]

2 Pedro 3:9–11 (RVR60) — 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

IV        ES UN DÍA EN QUE NADIE LOS PODRÁ LIBRAR

Sofonías 1:18 (RVR60) — 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.

A.  El juicio del Señor tampoco tiene predilectos. A este juez no se le puede sobornar, ni la plata ni el oro salvarán a nadie. Yacerán en la calle el de alta alcurnia y el de humilde cuna. Todos están muertos. Entre los sobrevivientes hay ricos y pobres por igual. Todos son indigentes.[10]

B.   En el día del juicio final Toda la tierra sería consumida y todos sus habitantes quedarían bajo la ira de Dios. Todo esto ocurriría a causa del celo … de Jehová;  La pasión que lo consume por su preocupación de que su pueblo se volviera a él y no a los dioses falsos.[11]

C.   Sofonías usa los cuadros de la batalla y el de la conquista de una ciudad, para ilustrar el juicio final del Señor. Tal vez lo hace así porque la caída de Jerusalén ante los babilonios fue un ejemplo del juicio del Señor y les debía recordar el día final. Pero las batallas y el día de juicio no son lo mismo.

Por ejemplo, hay dos estados en los que una batalla puede dejar a los participantes: pueden ser sobrevivientes aturdidos o pueden estar muertos. El día del juicio tendrá solamente un resultado; los que estén bajo la ira del Señor serán arrojados a la fosa del infierno y sufrirán la agonía de la muerte eterna: separados de Dios, muriendo, pero nunca aniquilados[12]

IV        LAS RAZONES DEL DIA DE LA IRA DE DIOS

17 Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol.

A.   Caminan como ciegos, se tambalean, andan a tientas, tal vez porque les arrancaron los ojos o porque están en estado de shock, lamentan la pérdida de todos y de todo lo que alguna vez significó algo para ellos.

B.   Algunos sobrevivientes yacen en las calles con su sangre, corriendo por la orilla del camino. Sus entrañas (intestinos) están esparcidas en el polvo, se les han salido de las heridas que la espada les causó quitándoles la vida.

C.   Si nunca hemos visto una escena de batalla como esta, entonces el cuadro de un animal que ha sido atropellado por un carro, tirado en el camino, ensangrentado y con las vísceras de fuera, sería ilustrativo. La gran diferencia es que los muertos de Sofonías no son animales, son personas para quienes el Señor tenía la intención de que fueran la corona de su creación[13]

D.   Esos padecimientos no se debían a la crueldad indiferente de Dios. Más bien, era la retribución por su pecado contra Jehová.

E.   Sofonías también establece muy claramente la razón para el día del Señor. Viene porque “pecaron contra Jehová”.

F.    ¡Es un recordatorio muy serio de la verdadera naturaleza del pecado! El Señor no pasa por alto el pecado. No son pequeñas transgresiones sin consecuencias. El pecado es un poder vivo que gobierna en el corazón de las personas. Es una rebelión voluntaria contra Dios y contra todo lo que él defiende. Merece toda su ira.

G.   Los pecadores se sienten cómodos con la imagen que se presenta del Señor como un abuelo que es incapaz de castigar a los nietos malcriados, y si Dios no es así, no lo reconocen.

Es evidente que un dios que actuara de esta manera haría que Cristo fuera innecesario. La Biblia nos dice que Cristo satisfizo la ira de Dios contra el pecado. Si dicha ira contra todo pecado no fuera real, Cristo no hubiera tenido que morir y su resurrección no tendría sentido.

Juan 3:36 (RVR60) — 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Sofonías nos presenta al Dios santo que odia el pecado. El celo del Señor no es algo indigno que lo controle, más bien expresa su derecho supremo a exigir que sus criaturas le obedezcan.

Cuando no ocurre esa obediencia, el pecador sólo puede esperar la ira de Dios sobre su vida. No tenemos que estar de acuerdo, sólo debemos saber que es verdad y pedir la misericordia de Dios y creer en Jesús.

CONCLUSIÓN:

Reconcíliate con Dios, arrepiéntete de sus pecados pídele que te perdone y permite que Cristo sea el Salvador y Señor de tu vida.

 


[1] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (p. 165). Editorial Northwestern.

[2] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (p. 165). Editorial Northwestern.

[3] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (p. 165). Editorial Northwestern.

[4] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (pp. 165-166). Editorial Northwestern.

[5] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (p. 166). Editorial Northwestern.

[6] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (2001). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Antiguo Testamento, tomo 6: Daniel-Malaquías (p. 261). Ediciones Las Américas, A.C.

[7] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (2001). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Antiguo Testamento, tomo 6: Daniel-Malaquías (pp. 261-262). Ediciones Las Américas, A.C.

[8] Connerly, R., Gómez C., A., Light, G., Martı́nez, J. F., Martı́nez, M., Morales, E., Moreno, P., Rodrı́guez, S., Ruiz, J., Samol, J. A., Sánchez, E., Sewell, D., Tiuc Sian, R., Welmaker, B., Wilson, R., Wyatt, J. C., Wyatt, R., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. . with Bryan, J., Byrd, H., & Caruachı́n, C., Carroll R. y M. Daniel. (2003). Comentario bı́blico mundo hispano Oseas–Malaquı́as (1. ed., p. 280). Editorial Mundo Hispano.

[9] Bridger, G. (2015). Abdías, Nahúm y Sofonías: La bondad y la severidad de Dios (L. Viegas, Trad.; 1a edición, p. 275). Andamio; Libros Desafío.

[10] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (p. 169). Editorial Northwestern.

[11] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (2001). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Antiguo Testamento, tomo 6: Daniel-Malaquías (p. 262). Ediciones Las Américas, A.C.

[12] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (p. 169). Editorial Northwestern.

[13] Westendorf, J. J. (2002). Nahúm, Habacuc, Sofonías (pp. 168-169). Editorial Northwestern.

Compartir
Categorías: Sermones

0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *